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Averías de vitrocerámica e inducción

Aquí la pregunta no suele ser «cómo lo arreglo» sino «¿puedo seguir usándola así?». Depende, y hay un caso en el que la respuesta es no rotundo.

Esquema comparativo de vitrocerámica e inducción: la primera calienta con resistencias bajo el cristal y la segunda genera un campo magnético que calienta directamente el fondo de la olla. Debajo, qué hacer con el cristal —un arañazo o una esquirla no impiden usarla, pero una grieta que lo atraviesa de lado a lado obliga a dejar de usarla porque puede entrar líquido hasta la parte eléctrica— y por qué en inducción el síntoma más frecuente no es una avería sino un recipiente que no es ferromagnético.
La grieta pasante es el único caso en que la respuesta es dejar de usarla. El resto admite matices.

El cristal es la pieza, y también la avería

Una vitrocerámica calienta con resistencias bajo un cristal; una placa de inducción genera un campo magnético que calienta directamente el fondo de la olla. Se parecen por fuera y no tienen nada que ver por dentro, y eso cambia lo que falla en cada una.

La rotura del cristal es la avería estrella de las dos. Un arañazo superficial o una esquirla saltada no impiden usarla; una grieta que atraviesa el cristal de lado a lado, sí: porque puede entrar líquido hasta la parte eléctrica. Ese caso concreto es de dejar de usarla, no de «ir tirando».

En inducción, el síntoma más frecuente no es una avería: es que el recipiente no es ferromagnético. O su fondo es más pequeño que el mínimo que pide la zona. Se comprueba con un imán de nevera en diez segundos. Y si la placa pita y se apaga sola, suele ser protección térmica o electrónica, no una rotura.

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Fuentes

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