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Averías de lavavajillas

Casi nunca está roto. Suele ser el filtro, un brazo aspersor tapado, la sal agotada o una carga mal puesta: y las cuatro se arreglan sin herramientas.

Esquema del lavavajillas: coge agua, la calienta, la lanza a presión por los brazos aspersores y la evacúa. A un lado, lo que explica una vajilla sucia sin que haya avería —filtro o brazos tapados, sal agotada, abrillantador o programa corto—; al otro, los tres síntomas que sí apuntan a una pieza: no coge agua (electroválvula o filtro de entrada), no calienta (resistencia) y no desagua (bomba de desagüe o filtro).
Casi nunca está roto. La diferencia está en saber qué síntoma apunta a una pieza y cuál no.

Lavar bien depende de tres cosas: agua, presión y temperatura

Un lavavajillas coge agua, la calienta, la lanza a presión por los brazos aspersores y la evacua. Cuando la vajilla sale sucia, el problema está casi siempre en la presión (filtro sucio o agujeros del brazo tapados por cal y restos) o en el agua (depósito de sal vacío en una zona de agua dura). Que no seque suele ser abrillantador agotado o un programa demasiado corto, no una avería.

Los síntomas que sí apuntan a una pieza son otros: que no coja agua (electroválvula o filtro de entrada), que no caliente (resistencia) o que no desagüe (bomba de desagüe o filtro). El manchado blanco persistente casi siempre es dureza del agua, y ahí conviene mirar también Agua y Casa, que es donde se tratan la cal y los descalcificadores.

Antes de meter la mano: desenchufa y cierra la llave. Y ojo con los cristales rotos en el fondo del filtro, que es donde acaban.

Guías de lavavajillas

Fuentes

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