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Microondas y campana extractora

Dos aparatos de cocina con poco en común, salvo una cosa: en los dos el mantenimiento pesa más que la reparación.

Esquema con la regla dura del microondas: no se abre en casa, nunca, ni desenchufado, porque su condensador de alta tensión retiene una carga letal durante días. Debajo, lo que sí se diagnostica desde fuera: que haga chispas apunta a metal dentro o a la tapa guía de ondas quemada, que no caliente pero encienda y gire apunta al magnetrón, y que no gire el plato suele ser el arrastre o el motor, la avería más barata que tiene.
Aquí el diagnóstico llega hasta la puerta del aparato y ahí para. Es la única sección donde no hay «abrir y mirar».

El microondas es el único aparato de esta guía que no se abre

Regla dura, y va primero porque importa: un microondas no se abre en casa, nunca, ni desenchufado. Dentro tiene un condensador de alta tensión capaz de retener una carga letal durante días después de desconectarlo. No es una precaución exagerada de fabricante: es la razón por la que un microondas averiado se lleva al servicio técnico o se recicla. Aquí llegamos hasta el diagnóstico desde fuera, y ahí paramos.

Desde fuera se puede saber bastante. Que haga chispas casi siempre es metal dentro, un plato con filo dorado o la tapa guía de ondas (esa lámina de cartón grisáceo de la pared lateral) quemada o grasienta. Que no caliente pero encienda y gire apunta al magnetrón, y eso ya es servicio técnico o aparato nuevo. Que no gire el plato suele ser el arrastre o el motor del plato, que es la avería más barata que tiene.

La campana es lo contrario: casi todo lo que le pasa es filtro. Los metálicos van al lavavajillas; los de carbón activo de las campanas de recirculación no se lavan, se sustituyen cada pocos meses. Y son la causa número uno de «mi campana ya no aspira».

Guías de microondas

Fuentes

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