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Averías de frigorífico y congelador

Es el único aparato de la casa que trabaja las 24 horas. También el único cuyo circuito no se toca: aquí el diagnóstico llega hasta un punto y ahí para.

Esquema de un frigorífico mostrando que no fabrica frío sino que mueve el calor del interior hacia la rejilla trasera mediante un compresor, un gas refrigerante y dos intercambiadores. A un lado, las causas triviales de que deje de enfriar (goma de la puerta, rejilla con polvo, comida pegada al fondo); al otro, donde se para el diagnóstico casero: ventilador del No Frost, termostato o compresor, y la regla de que el circuito de gas refrigerante no se toca.
El diagnóstico casero llega hasta el síntoma. El circuito de gas no se toca, y eso no es negociable.

Enfriar es mover calor de dentro a fuera

Un frigorífico no «fabrica frío»: saca el calor de dentro y lo suelta por la rejilla de atrás. Lo hace con un compresor, un gas refrigerante y dos intercambiadores. Cuando deja de enfriar, las causas posibles van de lo trivial (la goma de la puerta ya no cierra, la rejilla trasera está tapada de polvo, hay demasiada comida pegada al fondo) a lo serio: el ventilador del No Frost, el termostato o el propio compresor.

Regla dura de esta sección, y no es negociable: el circuito de gas refrigerante no se toca. Es gas a presión, manipularlo exige carné de gases fluorados y hacerlo mal deja el aparato inservible además de ser ilegal. Aquí se llega hasta identificar el síntoma y saber qué pedirle al técnico, y ahí se para. Cualquier vídeo que te enseñe a «recargar el gas de la nevera» en casa te está haciendo un flaco favor.

Sí puedes, en cambio, comprobar la temperatura real con un termómetro, limpiar la rejilla del condensador, revisar la goma con el truco del papel, desatascar el orificio de desagüe del fondo del frigorífico, que es la causa número uno del charco, y descongelar bien un congelador que ha ido acumulando hielo.

Guías de frigorífico

Fuentes

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