Descongelar la nevera y el congelador: cómo y cada cuánto
El procedimiento es de paciencia, no de fuerza. Y antes de empezar hay una pregunta que cambia todo lo demás: si tu aparato se descongela solo, la escarcha no es mantenimiento pendiente, es una avería empezando.
Para descongelar una nevera o un congelador: vacía el aparato, desenchúfalo, deja las puertas abiertas, pon recipientes y trapos para recoger el agua y espera a que el hielo se suelte solo. El hielo no se acelera con nada que tenga filo y pueda tocar el interior del congelador: no rasques ni piques. Según el grosor de la capa, tardarás de un par de horas a media mañana.
Eso es todo el procedimiento. Lo que de verdad merece leerse son las dos cosas que lo rodean: qué haces con la comida mientras tanto. Y si tu aparato debería estar acumulando escarcha siquiera.
¿Tu aparato es de desescarche manual o automático?
Es la primera pregunta y casi nadie la hace. El Reglamento (UE) 2019/2019, que fija el diseño ecológico de los aparatos de refrigeración, distingue formalmente los dos tipos:
- Desescarche automático. La norma lo define como la prestación que descongela los compartimentos sin que el usuario tenga que activar la eliminación de la escarcha y que además evacúa sola el agua resultante. Es lo que los fabricantes llaman «no frost» o «ciclo automático».
- Desescarche manual. Literalmente, el tipo de desescarche «cuando el aparato no cuenta con una función de desescarche automático». Aquí la operación te toca a ti, y es normal que toque.
La consecuencia es directa: si tu congelador es no frost y aun así se está llenando de escarcha, no tienes una tarea de mantenimiento pendiente, tienes un síntoma. Lo que falla suele ser la junta de la puerta, la propia puerta que no cierra por estar sobrecargada. O el sistema de desescarche automático (su resistencia, su sonda o su temporizador). Descongelarlo a mano te devuelve el aparato durante unas semanas, pero volverá.
En un aparato de desescarche manual, en cambio, la escarcha es lo normal. Se forma con la humedad que entra cada vez que abres la puerta, y te toca quitarla de vez en cuando.
¿Cada cuánto hay que descongelar?
No hay un calendario, hay una señal: descongela cuando la capa de hielo empiece a estorbar. Tres pistas prácticas. Los cajones rozan o cuesta sacarlos. La puerta ya no cierra con la suavidad de siempre. Y al pasar la mano notas un espesor claro en las paredes, no una escarcha fina.
Importa porque la escarcha no es solo una incomodidad. El hielo aísla el aire del compartimento del evaporador, que es justo la pieza que tiene que robarle el calor. Cuanto más gruesa es la capa, más rato trabaja el compresor para conseguir la misma temperatura.
El propio reglamento da nombre y unidad a ese coste: mide un consumo adicional de energía para desescarche y recuperación, en vatios-hora. Y aplica un factor de corrección distinto según el aparato sea de desescarche automático o manual. Es decir, la norma da por hecho que descongelar consume, y lo contabiliza.
Si el manual de tu modelo indica un espesor máximo o una frecuencia, manda el manual, que conoce el aparato mejor que cualquier regla general.
Cómo se descongela, paso a paso
Elige un día en que el congelador esté bastante vacío. Descongelar con la comida a cuestas es la mitad del problema.
- Vacía el aparato y desenchúfalo. Desenchufar, no bajar el termostato a cero: quieres el compresor parado del todo.
- Saca cajones, bandejas y estantes. Se lavan aparte, con agua templada. Los de cristal, nunca directamente bajo el grifo caliente si vienen fríos.
- Prepara el suelo. Toallas viejas delante del aparato y una bandeja o fuente baja dentro, al pie de la pared trasera. Va a salir más agua de la que parece.
- Abre las puertas y espera. El hielo se despega solo cuando el metal de detrás se templa. Ese despegue es lo que estás esperando: a partir de ahí las placas caen enteras.
- Ayuda solo con una espátula de plástico, o la que venía con el aparato, y únicamente sobre hielo que ya se mueve. Si hay que hacer fuerza, no está listo: espera más.
- Seca a fondo. Paredes, esquinas, el canalillo del desagüe interior y la goma de la junta. El agua que queda en el fondo vuelve a ser hielo el primer día.
- Enchufa y espera antes de cargar. Deja que coja temperatura en vacío antes de meter la comida, y comprueba luego que se mantiene donde toca con el método del vaso de agua que explicamos en temperatura de la nevera.
Qué no hay que hacer nunca
Aquí está el daño caro, y casi siempre lo hace alguien con prisa:
- Picar el hielo con un cuchillo, un destornillador o cualquier cosa metálica. Es el error que convierte una tarde de mantenimiento en un aparato para tirar. Detrás de esa pared de plástico, a muy poca profundidad, van los tubos del evaporador con el gas refrigerante dentro. Una punción los perfora, el circuito se vacía y el aparato deja de enfriar para siempre: es un circuito sellado, a presión, que no se repara ni se recarga en casa (su manipulación exige la habilitación de gases fluorados) y cuya reparación rara vez compensa. Un pinchazo suele oírse: un siseo corto y el olor dulzón del aceite.
- Verter agua hirviendo directamente sobre las paredes o los cajones. El choque térmico agrieta el plástico y deforma las bandejas.
- Usar un secador de pelo o un calefactor apuntando al interior. Estás combinando un aparato eléctrico de mano con agua de deshielo corriendo por el suelo y por las paredes. Y el aire muy caliente y concentrado deforma el revestimiento plástico igual que el agua hirviendo.
- Dejarlo enchufado «para que ayude». No ayuda: el termostato seguirá pidiendo frío con la puerta abierta y el compresor se pasará horas seguidas en marcha.
Las prisas: qué acelera de verdad y qué solo parece
| Método | ¿Funciona? | Riesgo | Veredicto |
|---|---|---|---|
| Puertas abiertas y esperar | Sí, es el método | Ninguno | El bueno |
| Cuenco de agua caliente dentro, puerta cerrada | Sí, bastante | Ninguno si el cuenco va sobre un estante y no toca las paredes | El mejor atajo |
| Ventilador desde fuera, apuntando a la puerta abierta | Sí, moderadamente | Ninguno, si el ventilador está lejos del agua | Útil |
| Espátula de plástico sobre hielo ya suelto | Ayuda al final | Bajo | Sí, solo al final |
| Secador de pelo | Algo | Aparato eléctrico + agua; deforma el plástico | No |
| Agua hirviendo sobre el hielo pegado | Algo | Agrieta plástico y bandejas | No |
| Rascar o picar con metal | Rápido | Perforar el evaporador: aparato perdido | Nunca |
¿Y la comida mientras tanto?
Aquí es donde más se improvisa, y es la única parte con consecuencias para la seguridad alimentaria. Tres ideas:
Planifica el momento. Descongelar cuando el congelador está casi vacío no es una recomendación menor: es lo que hace que el resto sea fácil.
Mantén la cadena de frío. Agrupa lo congelado en una nevera portátil con acumuladores: todo junto se conserva mucho mejor que repartido. O envuélvelo en varias capas y ponlo en el sitio más fresco de la casa. Los alimentos del frigorífico, a otra nevera portátil o a una bolsa isoterma.
Lo que se haya descongelado, no se vuelve a congelar. Si un paquete ha perdido la rigidez y está blando, cocínalo y consúmelo. No lo devuelvas al congelador tal cual. Ante la duda con un alimento concreto, sigue las pautas de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.
Si vuelve a escarchar enseguida
Si la escarcha vuelve a formarse a los pocos días, no es normal en ningún tipo de aparato: está entrando humedad por algún sitio. Mira primero la junta de la puerta. Si al cerrar sobre un papel este sale sin resistencia, la goma ya no sella. Después comprueba que la puerta cierra sola y no se queda entornada por un cajón mal metido o un táper demasiado alto.
Si nada de eso lo explica y además el aparato enfría de menos, el siguiente paso es el de la nevera no enfría, que ordena las causas por probabilidad.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que descongelar el congelador?
No hay una frecuencia fija: se descongela cuando la capa de hielo empieza a estorbar. Las señales prácticas son que los cajones rocen, que la puerta no cierre con la suavidad de siempre o que se note un espesor claro en las paredes en lugar de escarcha fina. Si el manual de tu modelo indica un espesor máximo, manda el manual.
¿Hay que descongelar una nevera no frost?
No debería hacer falta. El desescarche automático está definido en el Reglamento (UE) 2019/2019 como la función que elimina la escarcha sin que el usuario la active y evacúa sola el agua. Si un aparato no frost acumula hielo, eso es un síntoma (junta de puerta, puerta que no cierra o el propio sistema de desescarche) y descongelarlo a mano solo lo aplaza.
¿Se puede acelerar con un secador de pelo?
Es mejor no hacerlo. Supone manejar un aparato eléctrico de mano con agua de deshielo corriendo por las paredes y el suelo, y el aire muy caliente y concentrado deforma el revestimiento de plástico. Un cuenco de agua caliente dentro con la puerta cerrada acelera bastante y no tiene ninguno de los dos riesgos.
¿Por qué no se puede picar el hielo con un cuchillo?
Porque a muy poca profundidad bajo el revestimiento van los tubos del evaporador, con el gas refrigerante dentro. Una punción vacía el circuito y el aparato deja de enfriar de forma definitiva: es un circuito sellado y a presión, cuya manipulación exige la habilitación de gases fluorados y que no se repara ni se recarga en casa.
¿Qué hago con la comida congelada mientras descongelo?
Agruparla toda junta (se conserva mucho mejor que repartida) en una nevera portátil con acumuladores o bien envuelta en varias capas, en el sitio más fresco de la casa. Lo que se haya descongelado del todo y esté blando no se vuelve a congelar: se cocina y se consume.
¿Se puede dejar el aparato enchufado para que vaya más rápido?
No ayuda, al contrario. Con la puerta abierta el termostato sigue pidiendo frío y el compresor se pasa horas seguidas en marcha sin conseguir nada, mientras el hielo tarda lo mismo en soltarse.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- EUR-Lex. Reglamento (UE) 2019/2019, diseño ecológico de los aparatos de refrigeración
- AESAN. Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición