Lavasecadora: ¿merece la pena? Lo que cambia frente a tener dos máquinas
La pregunta no es si seca, porque seca. Es cuántos kilos seca y qué pasa el día que se avería. Las dos respuestas están en la ficha técnica del aparato, y ninguna en el titular del anuncio.
La respuesta corta
Una lavasecadora merece la pena cuando el problema que resuelves es el espacio: un solo hueco, una sola toma de agua, un solo desagüe. Compensa bastante menos cuando lo que buscas es secar mucha ropa, porque ninguna lavasecadora seca los mismos kilos que lava. Y compensa menos todavía si lo que te preocupa es el mantenimiento a largo plazo, porque mete las dos funciones en una sola máquina y una avería te puede dejar sin las dos a la vez.
Lo demás de esta página es el detalle de esas tres frases y, sobre todo, qué dos números hay que mirar antes de comprar.
¿Qué es exactamente una lavasecadora?
No son dos aparatos apilados dentro de una carcasa. Según la definición del reglamento europeo de diseño ecológico que las regula, una lavadora-secadora doméstica es una lavadora que, además de lavar, incluye en el mismo tambor un sistema para secar los tejidos mediante aire caliente y giro del tambor.
«En el mismo tambor» es la frase que explica todo lo que viene después. El tambor está dimensionado para lavar, no para secar; y secar necesita mucho más espacio libre que lavar, porque la ropa tiene que voltear suelta y el aire caliente tiene que atravesarla.
El número que de verdad decide la compra
El kilaje grande que aparece en el anuncio es la capacidad de lavado. La de secado es otra, y es menor.
No es una impresión de usuario: el reglamento define tres capacidades distintas para estos aparatos (capacidad asignada, capacidad asignada de lavado y capacidad asignada de secado), todas en kilogramos de tejido seco y todas declaradas por el fabricante. Y va más lejos: en las lavasecadoras que no ofrecen un ciclo continuo, establece que la capacidad asignada del ciclo de lavado y secado es el valor más bajo de los dos.
Dicho en la práctica: si vas a lavar y secar de una tacada, la máquina te da la cifra pequeña, no la grande. Y si cargas hasta arriba para lavar, cuando llegue el momento de secar tendrás que abrir y sacar parte de la colada, que es justo el gesto que la lavasecadora prometía ahorrarte.
Antes de comprar, busca en la ficha del modelo concreto las dos cifras. Si solo aparece una, es la de lavado.
¿Qué más se puede leer en la etiqueta?
La ventaja de que estas máquinas estén reguladas es que los datos comparables existen y son públicos. Para el ciclo completo (el que la norma llama «lavado y secado», y que consiste en un ciclo de lavado seguido de uno de secado) se declaran el consumo de energía y el consumo de agua expresado en litros por ciclo, además de la duración.
Y ojo con la duración, porque es el dato que más sorprende: el reglamento define la duración del ciclo completo como el tiempo desde que arranca el programa de lavado hasta que termina el secado y puedes sacar la ropa. Es una sola cifra que engloba las dos cosas, y comparándola entre modelos se ve enseguida que una lavasecadora tarda bastante más de lo que la gente espera.
Que se declare el agua del ciclo completo tiene además una explicación de fondo: la mayoría de las lavasecadoras domésticas no evacuan el vapor, lo condensan enfriándolo con agua fría de la red. Secar en una lavasecadora gasta agua; en una secadora independiente, no.
Lavasecadora frente a lavadora y secadora por separado
| Lavasecadora | Lavadora + secadora | |
|---|---|---|
| Espacio | Un solo hueco, una toma de agua y un desagüe | Dos huecos, o columna con kit de unión |
| Kilos que seca | Menos de los que lava: hay que sacar ropa a mitad | La secadora seca su carga completa |
| Tiempo | Lavar y secar van en serie, uno detrás de otro | Se puede solapar: secas una carga mientras lavas la siguiente |
| Agua al secar | Gasta agua, porque condensa enfriando con agua de la red | No gasta agua para secar |
| Si se avería | Puedes quedarte sin lavar y sin secar a la vez | Sigues teniendo la otra máquina |
| Mantenimiento | Filtro de desagüe y cubeta; no hay filtro de pelusa accesible en muchos modelos | Dos aparatos que mantener, pero cada uno con su acceso |
| Dónde encaja | Pisos pequeños, cocinas sin galería, uso de una o dos personas | Volumen familiar y coladas seguidas |
El punto que nadie mira al comprar: qué pasa cuando falla
Aquí está la diferencia que se nota a los años, y es la misma conversación que en el resto del blog.
Una lavasecadora comparte tambor, motor, rodamientos, bomba y placa electrónica entre las dos funciones. Si se va cualquiera de esas piezas, no pierdes la mitad del aparato: lo pierdes entero. Con dos máquinas separadas, una avería te deja sin secadora pero con lavadora, que es con diferencia la más imprescindible de las dos.
La parte buena es que sobre repuestos la ley europea es bastante explícita y trata a las lavasecadoras exactamente igual que a las lavadoras. Durante un mínimo de diez años desde que se vende la última unidad de un modelo, el fabricante o el importador tiene que poner a disposición de los reparadores profesionales piezas como el motor, la transmisión, las bombas, los amortiguadores, el tambor y sus rodamientos, las resistencias y elementos calentadores, incluidas las bombas de calor, mangueras, válvulas y filtros, circuitos impresos, presostatos y sensores. Y a los usuarios finales, directamente, la puerta, las bisagras y juntas, el cierre de la puerta y piezas de plástico como el distribuidor de detergente.
Dos detalles de esa norma dan argumento cuando llamas: esas piezas deben poder sustituirse con herramientas corrientes y sin dañar el aparato de forma permanente. Y el fabricante tiene que entregarlas en quince días hábiles desde que se piden. Si te dicen que una pieza de esa lista «ya no se fabrica» en un modelo reciente, merece la pena insistir.
Entonces, ¿a quién le compensa?
Sí, si: vives en un piso donde solo cabe una máquina; sois una o dos personas y las coladas son pequeñas; secas de vez en cuando, no a diario; y valoras no tener que tender.
Probablemente no, si: tienes sitio para dos aparatos, aunque sea en columna; secáis mucho y a menudo; hacéis varias coladas seguidas (el solapado es la gran ventaja de tener dos máquinas y una lavasecadora no puede darlo); o el aparato tiene que durar muchos años con el menor riesgo posible de quedarte sin nada.
Y una nota para el caso más común de todos: si lo que tienes es una lavadora que ya se está muriendo y estás decidiendo si sustituirla por una lavasecadora, esa decisión es la de siempre y está desarrollada en cuándo compensa reparar un electrodoméstico y cuándo no.
Si ya tienes una, cómo sacarle partido
- Centrifuga fuerte antes del secado. Es lo que más acorta el ciclo y lo que más baja el consumo, porque casi toda la energía se va en evaporar agua. Está explicado en cuánto consume una secadora.
- Seca media carga, no la carga de lavado. No es una manía: es la capacidad de secado declarada del aparato. Con el tambor lleno, la ropa no voltea, el aire no la atraviesa y el ciclo se eterniza con la colada saliendo húmeda igual.
- Vigila el filtro de la bomba de desagüe. En una lavasecadora la parte de lavado sigue siendo una lavadora, con su filtro de desagüe y su cubeta: el filtro de la lavadora aplica igual.
Dónde hay que parar
Si la lavasecadora lava bien pero ya no seca, el recorrido de comprobaciones de casa es el mismo que en una secadora: carga, tejidos, filtro de desagüe y, en los modelos que lo tengan accesible, condensador. Ese orden está en la secadora no seca o tarda el doble.
Lo que no se toca: si el modelo es de los que secan con bomba de calor y lo que ocurre es que el aire sale pero no calienta, el diagnóstico llega hasta ahí. Es un circuito frigorífico sellado, con gas a presión, cuya manipulación exige la habilitación de gases fluorados, y a partir de ese punto es servicio técnico.
Y como siempre: desenchufa antes de cualquier comprobación, cierra la llave de paso si vas a tocar algo del agua. Y ten presente que las instrucciones del fabricante de tu modelo mandan sobre cualquier indicación general. En estas máquinas más que en ninguna, porque las hay con condensación por agua y con bomba de calor, y no se mantienen igual.
Preguntas frecuentes
¿Una lavasecadora seca los mismos kilos que lava?
No. El reglamento europeo que regula estos aparatos define capacidades declaradas distintas para lavado y para secado, y en las lavasecadoras sin ciclo continuo fija que la capacidad del ciclo completo de lavado y secado es la más baja de las dos. El kilaje que aparece en el anuncio es el de lavado: si cargas hasta arriba, tendrás que sacar parte de la ropa antes de secar.
¿Gasta agua una lavasecadora al secar?
En la mayoría, sí. No expulsan el vapor al exterior: lo condensan enfriándolo con agua fría de la red, así que el secado consume agua además de electricidad. Por eso la etiqueta declara el consumo de agua del ciclo completo en litros. Una secadora independiente de condensación o de bomba de calor no gasta agua para secar.
¿Es mejor una lavasecadora o una lavadora y una secadora aparte?
Si el problema es el espacio, la lavasecadora. Si el problema es el volumen de colada, dos máquinas separadas, porque permiten solapar (secar una carga mientras lavas la siguiente) y porque la secadora seca su carga completa. A largo plazo, dos aparatos reparten el riesgo: una avería en la lavasecadora puede dejarte sin lavar y sin secar a la vez.
¿Cuánto tiempo tarda una lavasecadora en lavar y secar?
Más de lo que la gente espera, porque las dos fases van una detrás de otra. La duración que declara el fabricante para el ciclo completo se mide desde que arranca el programa de lavado hasta que termina el secado y puedes sacar la ropa, así que es una sola cifra que engloba las dos cosas. Es un dato comparable entre modelos y conviene mirarlo antes de comprar.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- EUR-Lex. Reglamento (UE) 2019/2023, diseño ecológico de lavadoras y lavadoras-secadoras domésticas
- BOE. Texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (RDL 1/2007)