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Cuándo compensa reparar un electrodoméstico y cuándo no

No hay una regla universal, pero sí un método que funciona. Y hay tres o cuatro averías concretas que casi siempre resuelven la duda por sí solas.

Aquí no vas a encontrar precios, y es a propósito

Es una regla de este sitio. Los precios de reparación varían mucho por comunidad, por marca y por temporada. Y una cifra desactualizada hace más daño que no dar ninguna: te sirve para discutir un presupuesto que ya no se parece a la realidad. Lo que sí podemos explicar, y es lo que necesitas, es cómo se compone un presupuesto y qué preguntas hacer antes de decir que sí.

El método de los tres datos

1. La edad frente a la vida útil esperable

No es lo mismo un aparato de tres años que uno de doce. La referencia razonable en gama media ronda los diez a quince años en lavadora, lavavajillas y frigorífico. Es algo más en hornos y placas, que tienen menos piezas móviles, y bastante menos en pequeño electrodoméstico.

Pero cuenta más el uso que el calendario: una lavadora que hace diez ciclos por semana ha vivido mucho más que otra de la misma edad que hace dos. Piensa en ciclos, como se explica en cuánto dura una lavadora.

2. Qué pieza ha fallado

Este es el dato que más pesa, porque separa las averías en dos grupos muy distintos.

Piezas de desgaste, reparación casi siempre sensata: bomba de desagüe, correa, escobillas, amortiguadores, presostato, electroválvula, resistencia, gomas y juntas, filtros, termostato, bisagras y sondas. Son piezas de precio contenido y de mano de obra corta.

Averías estructurales, casi siempre el final: rodamientos o cuba sellada en una lavadora; motor; compresor o circuito de refrigerante en un frigorífico; magnetrón en un microondas; el cristal pegado al bastidor en una inducción; el módulo electrónico en un aparato ya mayor. Aquí la pieza es cara, la mano de obra larga, o ambas cosas.

3. La proporción

Una regla práctica del oficio es mirar qué porcentaje representa la reparación sobre lo que cuesta hoy un aparato nuevo equivalente (equivalente de verdad, no el más barato del catálogo). Por debajo de un tercio, reparar suele estar claro. Por encima de la mitad, casi nunca compensa. En medio entran los otros dos datos: si el aparato es joven, repáralo. Si ya ha pasado su vida esperable, no.

Y hay un factor que inclina la balanza y se olvida: en frigoríficos y lavadoras, un modelo actual consume bastante menos que uno de hace doce años. Ese ahorro no aparece en el presupuesto, pero existe.

Piezas de desgaste frente a averías estructurales

AparatoDesgaste normal. Reparar suele compensarAvería estructural. Casi siempre el final
LavadoraBomba, correa, escobillas, amortiguadores, presostato, resistencia, gomaRodamientos o cuba sellada, motor, cruceta
LavavajillasFiltro, brazos, electroválvula, resistencia, bomba de desagüeBomba de lavado, módulo en un aparato mayor
FrigoríficoGoma de puerta, termostato, ventilador, resistencia de desescarcheCompresor y circuito de refrigerante
HornoResistencias, junta, bisagras, bombilla, sondaMódulo en un aparato mayor
Inducción—Cristal pegado al bastidor: equivale a cambiar la placa
MicroondasTapa guía de ondas, motor del platoMagnetrón, transformador, condensador

Cómo se compone un presupuesto

Son tres conceptos y conviene verlos separados:

  • Desplazamiento. Se cobra por ir, aunque no se arregle nada. Por eso descartar antes las causas gratuitas (filtro, sifón, carga, programador) ahorra tanto.
  • Mano de obra. Suele contarse por tiempo o por tipo de intervención. Es la que dispara el coste en averías que obligan a desmontar el aparato.
  • La pieza. Y aquí importa si es original o compatible, como se explica en la guía de recambios.

Las cinco preguntas que hay que hacer antes de aceptar: ¿se descuenta el desplazamiento si finalmente reparo? ¿Es cerrado el presupuesto o puede subir al abrir? ¿Qué garantía tiene la reparación y qué cubre exactamente? ¿La pieza es original o compatible? ¿Y qué pasa si al desmontar aparece algo más?

Los casos que se resuelven solos

  • Aparato en garantía. No hay decisión que tomar: reclama. La garantía legal en España cubre las faltas de conformidad durante un plazo bastante mayor que el año que mucha gente da por hecho, y el interlocutor es el vendedor, no el fabricante. Busca la factura antes de llamar a nadie.
  • Pequeño electrodoméstico. Salvo piezas que se cambian en casa (filtros, cepillos, baterías, juntas), la reparación casi nunca sale a cuenta: el desplazamiento y la mano de obra mínima ya se acercan al precio de uno nuevo.
  • Rodamientos en una lavadora con muchos años. Es el caso de manual del «no compensa».
  • Cualquier avería en un aparato que ya te ha dado dos o tres antes. No es solo el coste de esta: es la probabilidad de la siguiente.

Antes de decidir, dos comprobaciones que casi nadie hace

Mira si tienes seguro. Muchas pólizas de hogar incluyen cobertura de electrodomésticos o de daños eléctricos, y hay gente pagando reparaciones que su seguro cubría. Merece una llamada de dos minutos antes de aceptar un presupuesto.

Comprueba la disponibilidad de repuesto. Si el fabricante ya no sirve la pieza de tu modelo, la decisión está tomada aunque quisieras repararlo.

Y si decides reparar y no tienes un técnico de confianza, Alargascencia, una iniciativa de Amigas de la Tierra, reúne establecimientos donde reparar, además de sitios para intercambiar o alquilar aparatos.

Si al final cambias, el viejo no va al contenedor

Un electrodoméstico es residuo de aparatos eléctricos y electrónicos y tiene su circuito propio. Tienes dos vías fáciles: entregarlo en el comercio donde compras el nuevo, que está obligado a aceptártelo, o llevarlo a un punto limpio. Muchos ayuntamientos ofrecen además recogida a domicilio de voluminosos, normalmente pidiendo cita.

Importa especialmente en frigoríficos y congeladores, que llevan gases y aceites que exigen tratamiento específico. Dejarlos junto a un contenedor no es solo una infracción: es el circuito que hace que esos gases acaben donde no deben.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué punto no compensa reparar un electrodoméstico?

La regla práctica es mirar qué proporción representa la reparación sobre lo que cuesta hoy un aparato nuevo equivalente. Por debajo de un tercio suele compensar; por encima de la mitad casi nunca. En medio deciden la edad del aparato y qué pieza ha fallado: piezas de desgaste sí, averías estructurales (rodamientos, compresor, motor, módulo en un aparato mayor) casi nunca.

¿Qué debo preguntar antes de aceptar un presupuesto de reparación?

Cinco cosas: si el desplazamiento se descuenta en caso de reparar, si el presupuesto es cerrado o puede subir al abrir el aparato, qué garantía tiene la reparación y qué cubre, si la pieza es original o compatible, y qué ocurre si al desmontar aparece otra avería.

¿Dónde tiro un electrodoméstico viejo?

No al contenedor. Puedes entregarlo en el comercio donde compras el nuevo, que está obligado a aceptarlo, o llevarlo a un punto limpio; muchos ayuntamientos tienen además recogida a domicilio con cita previa. Es especialmente importante en frigoríficos y congeladores, que llevan gases y aceites con tratamiento específico.

Fuentes

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