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Piezas de frigorífico: qué falla y qué pieza pedir

El termostato de la nevera no es una pieza, son dos muy distintas. Distinguirlas es la diferencia entre acertar el recambio y devolverlo.

¿Qué pieza es la que falla cuando la nevera no enfría?

En un frigorífico doméstico la respuesta corta es que casi siempre falla una de seis piezas: el termostato o la sonda de temperatura, el ventilador del evaporador, la resistencia de desescarche, el relé de arranque del compresor, la junta de la puerta o el módulo electrónico. Ninguna de las seis está dentro del circuito de gas, así que todas se pueden diagnosticar desde fuera antes de comprar nada.

Lo importante es no confundir una avería con un ajuste. Antes de pedir una pieza, descarta lo gratuito: el mando subido o bajado sin querer, el modo vacaciones activado, una rejilla de aire tapada por un táper, el aparato pegado a la pared sin espacio de ventilación o la puerta que no cierra porque un cajón está mal metido. Tienes el criterio completo en cuál es la temperatura correcta de la nevera.

El termostato de la nevera: los dos tipos que existen

Es la pieza que más se busca y la que más confusión genera, porque bajo el mismo nombre conviven dos cosas distintas. Saber cuál llevas cambia por completo el diagnóstico y la pieza que tienes que pedir.

El termostato mecánico es el clásico: una rueda numerada, normalmente dentro del frigorífico, con un tubito capilar muy fino que sale de ella y termina pegado al evaporador. Ese capilar lleva un gas que se dilata con el calor y acciona un contacto eléctrico, el que arranca y para el compresor. Es una pieza electromecánica, sin electrónica.

La sonda NTC es la versión moderna: un sensor pequeño, del tamaño de un grano de arroz, con dos cables. No decide nada por sí mismo, solo mide, y quien decide es el módulo electrónico. Si tu nevera tiene pantalla digital y se ajusta con botones en lugar de con una rueda, llevas sonda y módulo.

Termostato mecánicoSonda NTC + módulo
Cómo lo reconocesRueda numerada con un tubito capilarPantalla o botones; un sensor de dos cables
Síntoma típico al fallarEl compresor no arranca nunca, o no para nuncaLa temperatura real no coincide con la mostrada; ciclos raros
Señal que lo delataAl girar la rueda no se oye el clic del contactoLa pantalla marca una temperatura y un termómetro dentro marca otra muy distinta
Cuidado al pedirlaEl capilar tiene una longitud concreta: hay que copiar la referencia grabada en el cuerpoDistintos modelos usan sondas de distinta resistencia; el modelo exacto manda

Un detalle que ahorra una compra: un termostato mecánico rara vez falla de forma intermitente. Si la nevera enfría unos días sí y otros no, mira antes el desescarche y el ventilador.

Las demás piezas, por síntoma

Ventilador del evaporador

Qué hace: en las neveras no frost, mueve el aire frío desde el evaporador, que está escondido detrás del panel del fondo del congelador, hacia el frigorífico.
Síntoma: el congelador congela bien y el frigorífico está tibio.

Es el reparto clásico de esta avería.
Cómo se comprueba: abre la puerta del frigorífico y pulsa el interruptor de la luz con el dedo para simular que está cerrada. En muchos modelos el ventilador debe seguir sonando; si no se oye nada en ninguna circunstancia, ahí está.

Resistencia de desescarche y el desagüe

Qué hace: derrite periódicamente la escarcha que se forma en el evaporador para que el aire pueda pasar.
Síntoma: el mismo que el anterior (el frigorífico no enfría y el congelador sí).

Pero con una pista distinta: al retirar el panel del fondo del congelador aparece un bloque de hielo macizo cubriendo el evaporador.
La causa gemela. Y gratis: si lo que ves es agua acumulada en el cajón de las verduras o hielo en el suelo del congelador, no es la resistencia, es el tubo de desagüe obstruido. Se desatasca con agua templada, y no hay pieza que comprar.

Relé de arranque y protector térmico

Qué hacen: van encajados directamente en los bornes del compresor, por fuera. El relé le da el empujón de arranque y el protector lo desconecta si se calienta.
Síntoma: la nevera hace un chasquido cada pocos minutos y no arranca. O se oye un zumbido corto seguido de un clic.
Ojo: son piezas externas y enchufables, pero el compresor al que van montadas no lo es. Si al sustituir el relé el cuadro sigue igual, la avería ya está dentro y no es cosa de recambios.

Junta de la puerta

Qué hace: sella el aparato. Es la pieza que más barato arregla un consumo disparado.
Síntoma: escarcha que vuelve siempre por la misma esquina, condensación en el marco. O el motor que no para nunca.
La prueba del papel: cierra la puerta atrapando una hoja de papel y tira. Si sale sin resistencia, esa zona no sella. Repítelo en varios puntos del contorno.
Al pedirla: es de las piezas más específicas que existen y va por modelo exacto, nunca universal.

Filtro de agua

Qué hace: solo lo llevan los frigoríficos con dispensador de agua o fábrica de hielo. Es un cartucho consumible, no una pieza averiada: retiene partículas y cloro del agua que entra al dispensador.
Síntoma: el agua sale con menos caudal, sabe distinta. O el propio aparato enciende un aviso de cambio de filtro.
Al pedirlo: va por referencia del cartucho, no por modelo de nevera. Y la referencia está impresa en el filtro que vas a retirar.

Es una pieza de sustitución periódica: el fabricante indica cada cuánto tiempo toca, y esa indicación manda sobre cualquier regla general. No tiene nada que ver con el tratamiento del agua de la vivienda, que es otro asunto.

Módulo electrónico y bombilla

El módulo es el último sospechoso, no el primero: llegas a él cuando las sondas miden bien y las piezas mecánicas responden. La bombilla o el led fundidos no afectan al frío. Aunque en algunos modelos la placa de la iluminación va integrada con la del ventilador, y entonces su fallo sí apaga las dos cosas.

Dónde para el diagnóstico: el circuito de gas

Compresor, evaporador, condensador y los tubos que los unen forman un circuito sellado, a presión y con gas refrigerante. Manipularlo exige la habilitación profesional de manipulación de gases fluorados, y una recarga mal hecha estropea el compresor.

Aquí el trabajo de casa termina en el diagnóstico. Si el evaporador solo escarcha por un lado, si el compresor arranca y para cada poco sin llegar a enfriar o si hay una mancha de aceite bajo el aparato, la respuesta es servicio técnico, no recambio. Lo mismo pasa con el diagnóstico completo de cuando la nevera no enfría.

Y como en todo el sitio: desenchufa antes de tocar nada y espera unos minutos a que el compresor se detenga del todo antes de mover el aparato.

Cómo pedir la pieza y acertar a la primera

La placa de características de un frigorífico está dentro, en una pared lateral, a menudo detrás del cajón de las verduras. Ahí está el modelo completo (una cadena larga de letras y números) y casi siempre un número de producto adicional. Con eso se acierta, con la marca y los litros no. Hazle una foto antes de empezar.

Fotografía también la pieza vieja con sus conectores antes de retirarla. La diferencia entre dos termostatos del mismo modelo puede estar solo en la longitud del capilar o en el número de terminales. Y esa es la causa número uno de devolución.

El criterio de original, compatible o genérico es el mismo que en los recambios de lavadora: original para electrónica, compatible para piezas mecánicas listadas por modelo. Y genérico solo en piezas simples que se identifican por medida.

¿Durante cuántos años tiene que haber recambios?

Esto no depende de la buena voluntad del fabricante. El reglamento europeo de diseño ecológico de los aparatos de refrigeración le obliga a mantener disponibles determinadas piezas de recambio durante un plazo mínimo, contado desde que deja de vender el modelo.

En esa lista entran termostatos, sensores de temperatura, placas de circuito impreso y fuentes de luz, junto con tiradores, bisagras, bandejas y cestos. Las juntas de puerta tienen el plazo más largo de todos. Además, los fabricantes deben publicar en su web la lista de recambios y cómo pedirlos.

La consecuencia práctica es doble: que una nevera de siete u ocho años normalmente sí tiene pieza. Y que si un servicio técnico te dice que no la hay, merece la pena comprobarlo en la web del fabricante antes de dar el aparato por perdido.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si el termostato de mi nevera está estropeado?

Depende del tipo. Si es mecánico (rueda numerada con un tubito capilar), gira el mando de mínimo a máximo con la nevera enchufada y escucha: debe oírse el clic del contacto y el compresor arrancar o parar. Si no hay clic en ninguna posición, el termostato no está cortando. Si es electrónico, la prueba es otra: mete un termómetro dentro y compara con lo que muestra la pantalla; una diferencia grande y constante apunta a la sonda o al módulo, no al termostato como pieza.

El congelador congela pero el frigorífico no enfría, ¿qué pieza es?

Ese reparto exacto apunta casi siempre a una de dos piezas de la parte no frost: el ventilador del evaporador, que ha dejado de mover el aire frío hacia abajo, o la resistencia de desescarche, que ha dejado de derretir la escarcha y el evaporador se ha cubierto de hielo. Se distinguen mirando: si al retirar el panel del fondo del congelador aparece un bloque de hielo macizo, es el desescarche; si no hay hielo y no se oye el ventilador, es el ventilador.

¿Puedo cambiar yo el termostato de la nevera?

El termostato está fuera del circuito de gas, así que como pieza es sustituible con el aparato desenchufado, copiando la posición del capilar y los conectores de la pieza vieja. Lo que no se toca nunca es el circuito sellado (compresor, evaporador, condensador y sus tubos), que va a presión con gas refrigerante y exige habilitación de gases fluorados. Y las instrucciones del fabricante de tu modelo prevalecen sobre cualquier indicación general.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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