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Cuánto consume un lavavajillas y dónde se va

Un lavavajillas gasta poca agua y bastante electricidad, y casi toda por la misma razón: calentar esa poca agua. Con esa idea se entienden todos los trucos de consumo, y también por qué un consumo que sube de golpe es un síntoma.

¿Dónde se va la energía de un lavavajillas?

Casi toda se va en calentar el agua, igual que en una lavadora. La bomba que mueve el agua hacia los brazos aspersores y el motor que la recircula consumen poco. La resistencia que sube el agua a temperatura de lavado se lleva la mayor parte del ciclo. En los modelos que secan con calor, el secado añade otro tanto.

De ahí sale la única regla que hace falta para gastar menos: el programa que elijas pesa mucho más que el modelo que tengas. Un mismo aparato puede gastar varias veces más en un ciclo intensivo que en un eco, sin que se haya roto nada.

¿Y el agua? ¿Gasta más que fregar a mano?

No, y suele sorprender. Un lavavajillas no llena la cuba como un fregadero: coge una cantidad pequeña de agua y la recircula durante todo el ciclo, filtrándola y lanzándola otra vez por los brazos. El grifo abierto mientras friegas a mano gasta fácilmente más que una máquina llena.

Con un matiz importante, que es donde se pierde de verdad el ahorro: aclarar los platos bajo el grifo antes de meterlos. Eso gasta agua (y energía, si es agua caliente) fuera de la máquina, y además no hace falta. Basta con retirar los restos sólidos. El detergente de lavavajillas está formulado para trabajar sobre la suciedad, no sobre una vajilla ya limpia.

¿Qué dice la etiqueta energética y qué no dice?

La etiqueta da el consumo por cada cien ciclos medido en el programa eco a carga completa, que es un programa normalizado y comparable entre fabricantes. Sirve exactamente para eso: comparar modelos entre sí. No sirve para predecir tu factura, porque casi nadie usa solo el eco a carga completa.

Si quieres el dato real de tu casa, hay dos caminos, los mismos que para el consumo de la lavadora:

  • Un medidor de consumo enchufable entre el enchufe y el aparato, dejado puesto varios ciclos normales. Es lo más fiable y enseña de golpe la diferencia entre tus programas.
  • La tabla del manual del modelo, que suele traer consumo y duración por programa.

Cómo se traduce eso en la factura y qué papel juega la potencia contratada es otro tema, y lo cuenta Electricidad al Día. Aquí nos quedamos en el aparato.

¿Qué baja el consumo de verdad?

Usar el programa eco aunque tarde el doble

Es el cambio que más se nota y el que más desconcierta: el eco dura mucho más y gasta menos. La razón es que cambia tiempo por temperatura, y deja la vajilla más rato en remojo con agua menos caliente. Como el gasto está en calentar, alargar el ciclo sale a cuenta.

Llenarlo, pero cargándolo bien

Media carga no gasta la mitad. Lo eficiente es lanzarlo lleno, con dos condiciones: que nada tape los brazos aspersores y que las piezas huecas vayan boca abajo. Una carga apretada obliga a repetir, y repetir un ciclo es el gasto más caro de todos.

Tener la sal y el abrillantador bien ajustados

No es solo cuestión de resultado. Con el descalcificador interno mal regulado, la cal se deposita sobre la resistencia y sobre los brazos. Y una resistencia con cal tarda más y gasta más en calentar lo mismo. Qué hace cada producto y cómo se ajusta la dureza lo tienes en sal y abrillantador del lavavajillas.

Limpiar el filtro

Un filtro saturado hace que el agua recircule peor y que la máquina tenga que insistir. Limpiarlo lleva dos minutos con el aparato parado, y es la primera causa que se mira también cuando no lava bien.

¿Qué no baja el consumo, aunque lo parezca?

  • Aclarar los platos antes. Gasta agua fuera de la máquina y no mejora el resultado. Retirar los restos sólidos es suficiente.
  • El programa rápido. Dura menos, pero compensa el tiempo con más temperatura y más agua. En la mayoría de los aparatos gasta más que el eco, no menos.
  • Echar más detergente. No lava mejor y deja restos, que acaban en velo blanco sobre la vajilla.
  • Conectarlo al agua caliente. Solo algunos modelos lo admiten, y aun así el gasto cambia de sitio más que desaparecer. Antes de hacerlo, mirar el manual: si el fabricante no lo contempla, no se hace.

¿Y si el consumo sube de golpe?

Entonces ya no es una cuestión de uso, es un síntoma. Mira si el aparato tarda mucho más de lo normal en el mismo programa o si la vajilla sale tibia y peor lavada. Las causas típicas son tres, y se miran en este orden:

  1. Filtro saturado o brazos aspersores con los orificios tapados, que obligan a la máquina a alargar el ciclo. Es lo más frecuente y lo más fácil de comprobar.
  2. La resistencia recubierta de cal, que tiene que trabajar más tiempo para llegar a la misma temperatura. Es desgaste normal y da la cara antes en zonas de agua dura.
  3. La sonda de temperatura dando un valor equivocado, con lo que el programa no cierra la fase de calentamiento cuando debería.

Hay un caso en el que no se prueba nada y se para: si el lavavajillas hace saltar el interruptor de la casa al entrar en la fase de calentar. Eso no es consumo, es una derivación a tierra en la resistencia. Desenchufa el aparato, cierra la llave de paso y no lo uses hasta que lo vea un técnico.

Y una advertencia que vale para todo lo anterior: haz cualquier revisión con el lavavajillas desenchufado y la llave del agua cerrada. Tratar el agua de toda la vivienda con descalcificadores es otra conversación y no es la de este blog.

¿Compensa cambiarlo por uno más eficiente?

Es la pregunta lógica al final de todo esto. La respuesta honesta es que depende menos de la etiqueta que de la edad y del historial del aparato. Un lavavajillas joven al que le falta una limpieza de filtro no se cambia, se limpia. Uno que ya arrastra varias averías es otra cuenta. Y esa cuenta se hace con el método de los tres datos, no con la diferencia de consumo en el papel.

Preguntas frecuentes

¿Gasta más agua un lavavajillas que fregar a mano?

No. Un lavavajillas coge una cantidad pequeña de agua y la recircula durante todo el ciclo filtrándola, mientras que el grifo abierto mientras se friega a mano supera con facilidad ese gasto. El ahorro se pierde, eso sí, si se aclaran los platos bajo el grifo antes de meterlos: eso gasta agua por fuera de la máquina y no hace falta.

¿El programa eco gasta menos aunque dure el doble?

Sí. El eco cambia tiempo por temperatura: deja la vajilla más rato en remojo con agua menos caliente. Como en un lavavajillas casi todo el gasto está en calentar el agua y no en moverla, alargar el ciclo sale a cuenta. El programa rápido hace justo lo contrario y por eso suele gastar más.

¿Por qué mi lavavajillas tarda cada vez más en el mismo programa?

Las tres causas habituales, en orden de probabilidad, son el filtro saturado o los brazos aspersores con los orificios tapados, la resistencia recubierta de cal y una sonda de temperatura que da un valor equivocado. Las dos primeras se comprueban en casa con el aparato desenchufado y la llave del agua cerrada.

¿Sirve de algo conectar el lavavajillas al agua caliente?

Solo algunos modelos lo admiten, y aun así el gasto cambia de sitio más que desaparecer. La regla es mirar el manual del modelo: si el fabricante no lo contempla, no se hace.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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