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El lavavajillas no lava bien: por qué salen sucios los platos

Casi nunca está roto. En la inmensa mayoría de los casos es una de cinco cosas, y las cinco se comprueban sin herramientas y sin desmontar nada.

Primero, distingue qué tipo de mal lavado tienes

No es lo mismo restos de comida pegados que una película blanca uniforme que gotas secas y manchas de agua. Cada una apunta a un sitio distinto, y mirarlo antes ahorra tiempo:

  • Restos de comida, arenilla, trozos. Problema de presión o de carga: filtro, brazos o cómo has colocado la vajilla.
  • Velo blanquecino que se quita con el dedo o con vinagre. Cal: falta sal o la dureza está mal ajustada.
  • Gotas y cercos al secar, cristalería turbia. Abrillantador agotado o dosis baja.

1. El filtro (la causa número uno)

Está en el fondo de la cuba, bajo el brazo inferior, y suele salir girándolo un cuarto de vuelta. Normalmente son dos o tres piezas encajadas: un cilindro central, una malla fina y una placa. Todo lo que arrastra el agua acaba ahí. Cuando la malla se satura, el agua que vuelve a los brazos va sucia y con poca presión: estás lavando los platos con el agua sucia del propio lavado.

Sácalo, acláralo bajo el grifo y cepilla la malla con un cepillo de dientes viejo. Aprovecha para limpiar el hueco del fondo, donde suele quedar arenilla y, con frecuencia, cristales rotos: mete la mano con cuidado o usa papel.

Al montarlo, asegúrate de que queda encajado y girado hasta el tope. Un filtro mal puesto deja pasar restos a la bomba, y eso sí es una avería.

2. Los brazos aspersores

Son las aspas giratorias de arriba y de abajo, y son las que hacen el trabajo. Dos comprobaciones:

Que giren libres. Con la máquina abierta y vacía, empújalos con la mano: tienen que dar la vuelta sin rozar. Muchísimas veces el brazo superior está frenado porque una bandeja alta, el mango de una sartén o una copa se le cruzan durante el ciclo. Es la causa clásica de «la parte de arriba sale sucia y la de abajo limpia».

Que los agujeros estén abiertos. Míralos a contraluz. Se tapan con cal y con restos (pipas de tomate, semillas, arroz), y cada agujero tapado es presión que se pierde. Los brazos suelen desmontarse a mano, girando una tuerca de plástico. Destápalos con un palillo o un alambre fino y acláralos a chorro por dentro.

3. La sal y la dureza del agua

El depósito de sal no es opcional en zonas de agua dura, y buena parte de España lo es. La sal regenera el descalcificador interno del lavavajillas. Sin ella, la cal se deposita en la resistencia, en los brazos y en la vajilla, y el lavado empeora de forma progresiva.

Mucha gente no hace dos cosas: comprobar el piloto de sal (si está encendido, lleva tiempo sin) y ajustar el nivel de dureza en los ajustes del aparato al agua de tu municipio. Viene de fábrica en un valor medio que puede no tener nada que ver con tu zona. De la dureza del agua y de qué hacer con ella se habla en Agua y Casa.

Y ojo: las pastillas «todo en uno» llevan una parte de sal y abrillantador, pero en agua muy dura no bastan. Ahí hay que seguir echando sal aparte.

4. El abrillantador

No es cosmética. El abrillantador rompe la tensión superficial del agua para que resbale en lugar de quedarse en gotas. Por eso su ausencia se nota sobre todo al secar: cercos, gotas marcadas y cristalería mate. Si el depósito está vacío o la dosis está al mínimo, sube la dosis un punto y compara.

5. Cómo cargas la vajilla

Lo último de la lista y una de las causas más frecuentes de verdad:

  • Nada boca arriba que pueda hacer de cuenco: se llena de agua sucia y se queda ahí.
  • Sin solaparse. Dos platos pegados se lavan por una cara.
  • Lo muy sucio hacia el centro y hacia abajo, que es donde más presión hay.
  • Sin aclarar los platos antes. Suena contraintuitivo, pero los detergentes actuales necesitan suciedad para trabajar. Basta con retirar los restos sólidos grandes.
  • Sin tapar el dispensador con una fuente grande: si la pastilla no se libera, no lavas.

Cuándo ya no es esto

Si el filtro está limpio, los brazos giran con los agujeros abiertos, hay sal y abrillantador y la carga es correcta, entonces sí toca mirar el aparato. Puede que el agua no se caliente (resistencia), que entre poca agua (electroválvula o filtro de entrada) o que la bomba de lavado haya perdido fuerza. Ahí ya es servicio técnico, y conviene llegar a la llamada diciendo exactamente lo que has descartado.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el lavavajillas deja manchas blancas en los vasos?

Es cal. Comprueba el piloto de sal y, sobre todo, el ajuste de dureza del agua del aparato: viene de fábrica en un valor medio que puede no corresponder a tu municipio. Si el agua es muy dura, las pastillas todo en uno no bastan y hay que seguir echando sal aparte.

La vajilla de arriba sale sucia y la de abajo limpia.

Casi siempre es el brazo aspersor superior frenado. Con el lavavajillas vacío, empújalo con la mano: debe dar la vuelta entera sin rozar. Suele quedarse bloqueado por una bandeja alta, el mango de una sartén o una copa que se le cruza. Mira también sus agujeros a contraluz por si están tapados por cal.

¿Hay que aclarar los platos antes de meterlos?

No. Basta con retirar los restos sólidos grandes. Los detergentes actuales necesitan algo de suciedad para trabajar y, si metes la vajilla ya aclarada, el resultado suele ser peor además de gastar agua de más.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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